Macroeconomía

Inflación en Uruguay: qué dicen los números del INE y qué no dicen

El IPC cae en los titulares, pero la canasta básica sube en el almacén. Acá explicamos por qué.

Etiquetas de precios en un supermercado uruguayo

En los últimos meses el Índice de Precios al Consumo que publica el INE mostró una desaceleración que los medios reprodujeron como una señal inequívoca de que la inflación se estaba controlando. El problema es que ese número general esconde una composición muy desigual: los rubros que más pesan en el bolsillo de las familias de ingresos medios y bajos, como alimentación, alquiler y transporte, siguieron subiendo por encima del promedio mientras los bienes durables y electrónica bajaban, jalando el índice hacia abajo. El IPC es un promedio ponderado de muchas categorías. Cuando baja el precio de los televisores un veinte por ciento y sube el precio del pan un ocho, el índice puede quedar igual aunque vos hayas pagado más en el supermercado. Eso no es un error del INE: es la naturaleza de los índices agregados. El problema aparece cuando el titular dice simplemente que la inflación bajó, sin el contexto que permite leer el dato correctamente. En Paysandú, como en buena parte del interior, el peso del rubro alimentos en el gasto familiar supera al promedio nacional, porque la oferta de servicios digitales y bienes importados es menor. Eso significa que la inflación efectiva que experimenta una familia del litoral puede ser un punto o dos porcentuales más alta que la que muestra el IPC nacional, incluso en un mes donde el índice general parece tranquilo. Para leer bien el dato del INE hay que mirar las aperturas: inflación en alimentos, en vivienda, en salud. Esas series están disponibles en el sitio del INE y permiten un diagnóstico mucho más preciso de lo que vive cada segmento de la población.

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